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¿Cómo empezar la semana de manera positiva?

¿Cómo empezar la semana de manera positiva?

Publicado el: mayo 28, 2018

Hoy iniciamos una nueva semana, estamos casi a mitad de año y de nada sirve empezar quejándose de lo que debemos hacer. Nada va a cambiar, tan solo gastarás energía en pensamientos negativos. Sin embargo, empezar el día con un espíritu positivo te ayudará a disfrutarlo y a estar de mejor  ánimo.

Ningún día de la semana es más importante que un lunes, porque la semana comienza y debes adoptar la actitud correcta para llevar el resto de días con positividad y energía. Despertar con una actitud negativa, hará que adoptes una disposición negativa para el resto del día.

Además, esto provocará que entres un círculo de negatividad de aquello que estás pensando. Lo que se llama la “profecía autocumplida”. Es el hecho de vivir una situación adoptando la creencia de cuál será su resultado final, haciendo que nuestros comportamientos y actitudes se adecuen a lo que se considera que ocurrirá.

Por lo tanto, si pensamos que vamos a tener una mala semana, seguramente acabemos teniendo la peor semana del mes. Las profecías negativas se acaban cumpliendo y tu cerebro trabaja obstaculizado y no rinde al máximo.

Sin embargo, es una buena noticia saber que esto puede ocurrir a la inversa. Manteniendo pensamientos positivos y agradables promoveremos la confianza y las capacidades en nosotros mismo para lograr y conseguir los resultados que deseemos. Compartimos tres consejos con el fin de que tu semana pueda empezar a cambiar en positivo desde este instante.

‣ Metas y acciones: Márcate unas pautas de trabajo para lograr tus metas, superar tus retos o premiarte a ti mismo. Pueden ser objetivos a corto, medio o largo plazo. Nuestros pensamientos y expectativas serán más positivos al ver cumplir estos pequeños objetivos y vernos más cerca de nuestra meta. El secreto es la técnica de “visualizar” las metas y crear pautas sencillas y concretas para lograrlos. Además, el cómo experimentemos las cosas dependerá en buena medida de qué esperamos de ellas.

La gente que cree, basándose en la esperanza, que van a salir adelante liberan una sustancia química en el cerebro que les da una sensación de bienestar. La esperanza significa que uno no se rinde ante las dificultades, la ansiedad o el derrotismo. De hecho, la gente esperanzada se deprime menos, se muestran menos ansiosas en general y experimentan menos tensiones emocionales.

Nuestras expectativas pueden influir notablemente en como percibimos la realidad. Mantener buenas expectativas de lo que deparará el día desempeña un papel muy importante, por ejemplo para el rendimiento escolar o en el hecho de soportar trabajos pesados.

‣ Ríete a carcajadas: Está comprobado que los estados de ánimo positivos aumentan la capacidad de pensar con flexibilidad y complejidad, haciendo más fácil encontrar soluciones a los problemas. La risa, parece ampliar nuestra perspectiva y nos hace pensar con mayor amplitud.

Además, la capacidad de planificar y tomar decisiones de las personas que están de buen de humor va acompañada de una predisposición a pensar de manera más abierta y positiva. De modo que encontrándonos en un estado de ánimo positivo, nuestra mente adquirirá una dirección positiva inclinándonos a emprender acciones más aventuradas y arriesgadas.

‣ Actitud optimista: ¿Eres de los que ve el vaso medio lleno o medio vacío? Nosotros lo vemos muy lleno de agua y muy lleno de aire.

El optimismo es la tendencia a ver e interpretar lo que ocurre alrededor de nosotros de forma positiva o de forma favorable. El optimista elige ver lo positivo, busca bien a pesar de los contratiempos y de las frustraciones.

Las personas optimistas tienen niveles de ansiedad y tristeza mucho menores que las personas pesimistas que centran su foco de atención en lo malo de las situaciones. Además, el optimista se orienta hacia el éxito y aumentan las probabilidades de obtener resultados positivos a tus proyectos.

Emprendedor , recuerda que aunque no siempre podemos elegir nuestras circunstancias, sí que podemos elegir como respondemos ante ellas.

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