Publicado el: marzo 2, 2017
Emprendedor, ¿Por qué será que conociendo tantas herramientas y siguiendo a tanta gente que ha alcanzado una vida próspera y plena, a veces pensamos, decimos y publicamos afirmaciones que van en contra de aquello que sentimos, leemos y creemos? Caemos en la vorágine de lo cotidiano y publicamos algo como: “Que situación tan difícil estamos viviendo”. ¿Para qué lo dices? ¡Aquí te explicamos!
Al escribir frases como ésa ratificamos nuestro momento caótico. Ya sabemos cómo la palabra oral y escrita tiene poder. Funciona como un decreto.
Y si además, lo transmitimos en las redes sociales, lo lee un montón de gente y ahora tendremos 50, 100 o más de 500 personas pensando en que te va fatal, están visualizándote mal. Y también esas personas te están ayudando a reafirmar tu mala racha.
El poder de la palabra
La palabra es poderosa y se manifiesta. Si de verdad no te aguantas y sientes que debes expresarte y compartir tu situación, te sugiero esta pequeña estrategia: termínala con un enunciado positivo. Y trata de que ese enunciado negativo que no puedes dejar de decir, no sea tan fuerte o contundente.
Entonces podrías decir algo como:
El solo hecho de que tu último enunciado sea positivo, deja una sensación de poder que jamás te la dejaría tu perverso y negativo enunciado.
¿Con quién compartes tus “bajones”?
Hacerlo en redes sociales no es buena idea. Mientras tú sientes dolor, estás pasando por un mal momento y lo expresas, hay gente que empieza a comparar tu situación con la de ellos.
A través del mensaje puedes ratificar que el mundo es un caos. Si todos son tus “amigos” en Facebook ¿para qué lo compartes? ¿te sientes mejor?
En twitter hay personas que sólo te conocen por lo que escribes. ¿Te imaginas lo que estás lanzando al universo cada vez que emites un juicio negativo ante una situación que sientes irremediable?
El ser humano es complejo y los sentimientos negativos son parte de nuestro mundo. No los ratifiques más.
Sé impecable con tus palabras
Reconozcamos y transmitamos sólo lo que nos da paz.
Lo que decimos afecta a mucha gente. Hoy estamos súper conectados y todo ocurre simultáneamente. Es imperativo que nos responsabilicemos de lo que decimos.