Publicado el: mayo 19, 2016
Emprendedor, te presentamos los momentos que hacen sufrir a los líderes que tienen la responsabilidad de dirigir a todo un equipo, a veces ellos también sienten fracaso y frustración, pero que deben superar. ¡Entérate aquí!
1. Te traicionan y conspiran a tus espaldas:
Cuando eres líder nunca puedes pensar que todo tu equipo tiene el mismo grado de compromiso. Lo peor que puedes hacer es excluir a los menos comprometidos. Mantente cerca de ellos, aunque quieras hacer todo lo contrario. Una mayor exposición con los no comprometidos puede: a) renovar un clima de entendimiento al punto de propiciar rectificaciones mutuas .
2. Si no te impones, pierdes autoridad.
Declara tu determinación de ser prepositivo en la discusión y leal en los acuerdos. Cuando no estés seguro de la propuesta del otro o viceversa, resalta avanzar dejando claro que no apoyas una propuesta . Tampoco te cierres. Ser flexible y darle tiempo a la negociación te permitirá valerte de otros recursos mientras ganas tiempo para introducir y darle cuerpo a tu propuesta. Si la propuesta contraria es claramente más sensata, exige que se reconozcan tus aportes.
3. Está en peligro tu prestigio y capacidad.
Recuerda que una organización tiene tramos de control y tramos de poder. Saber identificar dónde estás parado puede sacarte de apuros y situaciones infortunadas. Cuando respondes con la frase: “punto tomado”, estás diciendo sutilmente que te das por informado, aunque sientas inconformidad con lo comunicado. Dejas claro que obedeces, pero no te sometes. De igual manera, te libras de un juego de poder al que quieren llevarte, pero no lo logran.
4. Tu equipo prefiere el liderazgo de otro.
Desacreditar a un líder natural públicamente puede debilitar de manera dramática tu nivel de influencia y aceptación. Eso es el comienzo del fin de un líder. Reconocer lo que otro hace bien es una señal pública de que puedes ser objetivo y demostrar que por algo estás en el puesto. La humildad no resta, hace que te inviten.
5. Secretamente te molesta a ti reconocer el liderazgo de otro.
Y aunque siempre es más interesante y trascendental cuestionarnos a nosotros mismos, la mayoría de las personas simplemente ¡no lo hace! Aprende a relacionarte nuevamente con ese líder desde tu propia autocrítica. Puede ser una oportunidad para hacer surgir tu grandeza.