Emprendedor, la felicidad es más sencilla de lo que parece, aunque a veces nos resulte difícil aceptarlo. Quizás porque la confundimos con júbilo constante o risas a toda hora, apreciar y saborear la felicidad es algo que requiere práctica, constancia y especial atención. Todos, cada quien a su manera, deseamos ser felices, lo que sucede es que no siempre sabemos cómo serlo. Incluso, puede ser que no sepamos dónde buscarla.

¿Quieres unos ejercicios sencillos para entrenar a tu mente en la felicidad? Presta atención :
- Practica la felicidad por la felicidad de otros: Cuando veas a otros haciendo cosas buenas para ellos mismos, como ejercitarse, reírse con un grupo de amigos o disfrutar un logro, practica apoyándolos en tu mente. Sonríe y di para tus adentros “me alegro de que estés teniendo un momento feliz”.
- Practica una comunicación no violenta hacia ti: Con frecuencia somos nuestros peores críticos y la manera como nos hablamos a nosotros mismos tiene un impacto directo en cómo nos sentimos. Una dosis de autocrítica está bien, pero con facilidad nos pasamos a la sobredosis. Fíjate si puedes notar los momentos cuando esos juicios adversos sobrepasan el nivel y en ese instante cambia a pensar activamente en las cosas que te gustan de ti.
- Practica una comunicación no violenta hacia otros: Es natural usar el sarcasmo, el desprecio o la manipulación con otras personas para obtener lo que deseamos. Este tipo de comunicación es como veneno para nuestro bienestar. Cuando notes que este veneno está surgiendo, toma un par de respiraciones y restríngete. Te lo agradecerás a ti mismo más adelante.
- Relaja tu sistema nervioso: Vivimos en un mundo acelerado, así que no es una sorpresa que la ansiedad sea tan común. Por ello es tan importante literalmente relajar el cuerpo varias veces al día. Respirar profundo, estirar y aflojar los músculos tensos, barrer con tu atención el cuerpo en un escaneo mental, todo esto ayuda. Conviértelo en una práctica y te sorprenderás con los resultados.
- Se consciente de lo bueno: Hay un montón de malas noticias allá afuera que estimulan el sistema nervioso y nos hacen regresar por más, lo cual solo hace que el sistema esté más nervioso. En lugar de ello, intenta crear algo de balance. Es menos probable que tu cerebro vea lo bueno que hay, así que intencionalmente debes prestarle atención.